Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Noche toledana. (Irse de farra).
El amor y la fe, en las obras se ve.
Toda demasía enfada y hastía.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Quien mierda echa en la colada, mierda saca.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
En casa del que jura, no faltará desventura.
A pan duro, diente agudo.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
A la mujer brava, la soga larga.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Marzo trae las hojas y noviembre las despoja.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Dios, si da nieve, también da lana.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Lo importante no es vivir mucho, sino vivir más.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
La fantasía es el reposo del alma
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
Antes huir que morir.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Dale suficiente cuerda y se ahorcará el mismo.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
La mujer de quien un hijo ha sido comido por una bruja es quien mejor conoce los males de brujería.
De petaca ajena, la mano se llena.
Dios castiga, pero no ha palo.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Dime matagatos, que he matado un gato.
Dios castiga sin dar palos, a los buenos y a los malos.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Lo que no mata engorda.
Gallina, mujer y cabra, mala cosa siendo magra.
Por los santos, la nieve el los altos y el frío en los campos.
La morena, de azul llena.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.