Más vale ser un pobre hombre, que un hombre pobre.
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
El sabio siempre quiere aprender; el ignorante siempre quiere enseñar.
Peor está que estaba.
Si no estuvieras en mi fuego, no verías lo que cuezo.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Febrero loco y Marzo otro poco.
Ese te quiere bien, te hace llorar.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Puede uno entender como un ángel y seguirá siendo un demonio.
¿Fiado?. Mal recado.
La virtud en sí es un premio
Una sola vez no es costumbre.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
Si a viejo quieres llegar, las cargas has de soltar.
El temor modifica tu conducta.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Calma piojo que el peine llega.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
El que con lobos anda a aullar aprende.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Es pan comido.
No te salgas por la tangente.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
La hoguera no se doblega, si más leña se le agrega.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
Para conservar amistad, pared en medio.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
Tápate la cara que se te ve el culo.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
No es buen médico el que desahucia al enfermo.
La buena cena, temprano suena.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
De noche todos los gatos son negros.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
Yo que no duermo, a todos doy mal sueño.