La necesidad agudiza el ingenio.
De los celos, se engendran los cuernos.
No e posible vivir con las mujeres. Ni sin las mujeres.
Ir a la guerra, navegar y casar, no se ha de aconsejar.
Blanco y mojado, sopas de leche.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
Un copo de nieve nunca cae en el lugar equivocado.
Cuando el dinero habla, la verdad calla.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
El mal que salió de mi boca voló hasta tu corazón.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Hacer la plancha.
A perro macho lo capan una sola vez
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Cuidado con los secretos porque son una poderosa arma. Puedes utilizarla a tu favor o puede ser reutilizada en tu contra.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Abierto el saco, todos meten la mano.
El amor es de hermano y no de señor.
Reniego de plática que acaban en daca.
Quien te ha visto y quien te ve.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Ni quito ni pongo rey.
Amor con casada, solo de pasada.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Del reir viene el gemir.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
Hoy por ti, mañana por mí
Quien bien quiere, tarde olvida.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Cuerpo sano, mente sana.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Arena y cal encubren mucho mal.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
Algo es algo, menos es nada.
Donde hay duda hay libertad.
El pícaro en el penal, se afila más en el mal.
En amores, los que huyen son vencedores.