Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Si el pastor duerme, la ovejilla se pierde.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
A la noche, arreboles, a la mañana habrá soles.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Quien hace la cuenta sin el huesped, la hace dos veces.
Puta me veas y tú que lo seas.
El que no habla, no yerre.
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Quién retozó de soltera, no diga nada de la ajena.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Buenas y malas artes hay en todas partes.
Un indio menos, una tortilla mas.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
En la boda, quien menos come es la novia.
El malo siempre piensa engaño.
Otros tiempos, otros modos.
La confianza da asco
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Quien se enamora sin dinero y se sulfura sin poder es un infeliz
Año de heladas, año de parvas.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
El amor es como los pasteles, que recalentados no sirven.
El que duerme en Mayo que duerma todo el año.
Agua tibia, media vida.
El que regala, no vende; pero sorprende.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Quien se duerme, no pesca peces.
Donde hay confianza, da asco.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Con promesas no se cubre la mesa.
El buey huertero se caga en la entrada o se caga a la salida.
A medida del santo son las cortinas.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Sin harina no se camina.
Si vas al médico, es que estás enfermo.
Quien dice lo verdadero, no peca por embustero.
Para un madrugador, uno que no duerma.
Beber sin comer, maña de ranas es.
Cada cual decía del amor que tenía.
La cola de la vaca mira a derecha e izquierda.
A buen hambre, no hay pan duro.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
El mejor escribano echa un borrón.