El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Tanto se pierde por carta de más como por carta de menos.
Pobreza no es vileza.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
El amor es para los hombres el estado natural del alma
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
No muestres, ni al más amigo, los lunares de tu ombligo.
Al bueno, porque te honre, y al malo porque no te deshonre.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Bodega de buen olor, no ha menester pregón.
En los juegos de azar, la suerte es no jugar.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
A buey viejo, no le cates abrigo.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
El mosquito no se apiada del hombre, por más flaco que esté.
Bailar con la más fea.
El que me caga no me lava y si me lava no me deja como estaba.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
El que come y canta algún sentido le falta.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Nunca digas nunca: de este agua no beberé.
Nunca es persona caída, quien se levanta enseguida.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Saber uno los bueyes con que ara.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
Dos es compañía, tres multitud.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
El que escoge el amor, siempre escoge lo peor.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Dar puntadas.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
El que tuvo, retuvo, y guardó para la vejez.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Cuando el pobre se arremanga, hasta el culo se le ve.
Cuando viejo el perro es, la zorra se mea en él.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
El burro de San Vicente carga la carga y no la siente.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
No se le da un golpe en la cabeza a quien tiene tu dedo dentro de su boca.
En Calatañazor, Almanzor perdió el tambor.