El hambre aguza el ingenio.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Hasta los animales cuidan sus crías.
De sabios es cambiar de parecer.
Quéjese de la muela aquel al que le duela.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Cuatro pies en la cama y no está padre.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
Mano cuerda no hace todo lo que dice la lengua.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
Flor sin olor, no es completa esa flor.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Hablar bajo y obrar alto.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
A marido ausente, amigo presente.
Las cosas caen por su propio peso.
Lo escaso es siempre lo más bello.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
Tenís más grupo que banco de sangre.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Tanto le alabas que nunca acabas.
La esperanza no llena la panza.
Nada es barato sin una razón.
Sufrir mujer contenciosa, es brava cosa.
Hermanos hay tanto por hacer!
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Muy bien conoce la rama, el mico que la encarama.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
En la noche y sobre el muro, todo gato se ve oscuro.
No falta de que reirse.
Los justos pagan por pecadores.
No cabíamos en casa y parió la abuela.
Por San Miguel se cata la miel.