Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
A buen entendedor, pocas palabras bastan.
En la necesidad se conoce la amistad.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Repicar y andar en la procesión implica contradicción.
El día que el pobre come merluza, está malo el pobre o la merluza.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
En boca del mentiroso lo cierto se hace dudoso.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Lo que no puede uno, pueden muchos.
Niño que no ríe a las siete semanas, o es ruin o tiene ruines amas.
Mejor una buena separación que una falsa amistad
Golondrina que con el ala roza la tierra, agua recela.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
La tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Estar en tres y dos.
Campana cascada, nunca sana.
Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Al toro hay que agarrarlo por los cuernos.
No caga en loma, por no ver rodar el bollo.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Juez de malas artes es el que no escucha a las dos partes.
Siempre se le aparece la Virgen a los pastores.
No te duermas entre las pajas.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Madre acuciosa, hija vagarosa.
A confesión de parte relevo de prueba.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
Buena es la costumbre en el bien.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
En casa de los tíos ella es la tía.
Gallina que no pone huevos, al puchero.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.