No hay como la casa de uno
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Putas y frailes andan a pares.
Cosa buena es arrepentirse, pero mejor cosa aún es no exponerse a ello.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
A lo hecho, pecho.
A veces, el flaco derriba al fuerte.
La suerte no es para quien la busca.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
La novia del estudiante nunca llega a ser la esposa del profesionista.
La bonanza amenaza borrasca
Lo mejor es enemigo de lo bueno.
Los casados, casa quieren.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Una mentira bien echada, vale mucho y no cuesta nada.
Desvestir un santo para vestir otro.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Bebe caldo, vive en alto, anda caliente y vivirás largamente.
Agárreme, que llevo prisa.
Fortuna te dé Dios, talento no.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Eso es como pedirle peras al olmo.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
La Infantería no llega, y la caballería no pasa.
Tu quieres que el león me coma.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
Favorecer, es por norma perder.
Dos amigos de una bolsa, el uno canta y el otro llora.
Bestia alegre, echada pace.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Para todo mal es necesario un médico: el tiempo
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
En carrera larga hay desquite.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Nota: Lo cita García Márquez en "El amor en los tiempos del cólera".
La mujer debe estar en casa al atardecer.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
A buena mujer, poco freno basta.