Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
El verano es la madre de los pobres
Para el tiempo que me queda en el convento, me cago dentro.
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Amigos pobres, amigos olvidados
Hechos son amores y no buenas razones.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.
Se olvida una buena acción, y no un buen bofetón.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
No me tientes Satanás.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
Donde no hay regla se pone ella.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
Quien no arde en llamas no inflama
El peor de los males es tratar con animales.
Buen arte es el médico que sotierra su yerro.
El que paga manda y el que no se aguanta.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Las hijas son las madres en otros cuerpos más jóvenes.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Nunca te duermas en los laureles.
Lo que no hurtaron ladrones, aparece en los rincones.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Se recuerdan los besos prometidos y se olvidan los besos recibidos
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Agua, agua, que se quema la fragua.
A la hija muda, su madre la entiende.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Mas vale paso que dure, que trote que canse.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Del mal pagador, siquiera en pajas.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Después del conejo ido, pedradas al matorral.
El que come y canta, pronto se atraganta.
No donde naces, sino donde paces.
El que no se consuela es por que no quiere.
Arregostóse la vieja a los berros; no dejó verdes ni secos.
Dádiva forzada no merece gracias.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
La ignorancia es madre de la admiración.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.