En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Culpa no tiene quien hace lo que debe.
No merma el daño el ser muchos a llorarlo.
La Luna no es pan de horno
La fuerza vence, la razón convence.
Aquí hay gato encerrado.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
No hay cielo sin nubes, ni paraíso sin serpiente.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Cuando suena el tiro, ya la bala ha salido.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
El lo que se pierde, se aprende.
No está la Magdalena para tafetanes.
El idiota grita, el inteligente opina y el sabio calla.
A caracoles picantes, vino abundante.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
A chica cama si queréis remedio, echaos en medio.
La desconfianza y el amor no comen en el mismo plato
Después de la resaca viene la pleamar.
Halagos a la casada pronto la hacen más mala.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Bienes que ocasionan males, no son tales.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
El necio o no se casa o se casa mal.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Llena o vacía, casa que sea mía.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
Los vicios no necesitan maestro.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!.
Quien la haga que la pague.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Al que se hace de miel, las moscas se lo comen.
Apunta y da y la cuenta te saldrá; da y apunta, y no te saldrá nunca.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.