El que se ríe a solas de su maldad se acuerda.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Está oscuro debajo de la lámpara
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Más vale tarde que nunca.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
A la hora de la quema se verá el humo.
La gotera cava la piedra.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
Pan y vino y carne, a secas.
El que deja una herencia, deja pendencias.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
Vencer no es vergonzoso
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia. Libro de Job 5:2
A buen sueño, no hay cama dura.
A la gente alegre el cielo la ayuda
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
La jodienda no tiene enmienda.
Lo malo nunca es barato.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Maldigo el diente que come la simiente.
Llenarle la cuenca a alguien.
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Al saber lo llaman suerte.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Hablar por los codos, aburrir a todos.