El amor reina sin ley
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Mujer que ve la luna lleno, no es buena.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
Más vale tarde que nunca.
Los pensamientos de los amantes hablan en voz alta
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Está oscuro debajo de la lámpara
Si la serpiente oyera y el escorpión viera, no habría hombre que al campo saliera.
La gotera cava la piedra.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
A la hora de la quema se verá el humo.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
Pan y vino y carne, a secas.
Vencer no es vergonzoso
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Al que se levanta tarde, el trabajo le arde.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
A buen sueño, no hay cama dura.
Por el delito del herrero, mataron al carpintero.
Compra de quien heredó, y nunca al que lo sudó.
A la gente alegre el cielo la ayuda
La jodienda no tiene enmienda.
Lo malo nunca es barato.
Maldigo el diente que come la simiente.
Es cierto que al necio la ira lo mata, y al codicioso consume la envidia. Libro de Job 5:2
La mujer como la vaca, se busca por la raza.
A veces el echar a andar es la más difícil del caminar.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
Palabras melosas, siempre engañosas.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Al saber lo llaman suerte.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.