El corazón no habla, pero adivina.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
Las piedras no hablan.
Ojo por ojo, diente por diente.
Mano que te da de comer no has de morder.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Haz buena harina y no toques bocina.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
A causa perdida, mucha palabrería.
No muerdas la mano que te da de comer.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
La oveja lozana a la cabra la pide lana.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Hablar en plata blanca.
Un hombre, una palabra; una mujer, una carretada.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Más vale mendrugo que tarugo.
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
El que habla es el que peca.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Como la espada, así la vaina.
Febrerillo, mes loquillo.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Por la boca muere el pez.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Hace un frío que se hielan las palabras.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Pola boca morre o peixe. Por la boca muere el pez.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
Hacienda de muchos, los lobos se la comen.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
El hablar es plata y el callar es oro.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Mallorquina, puta fina