Es tiempo de vacas flacas
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Los bellos caminos no llevan lejos.
Ni en pelea de perros te he visto
Hace más la raposa que la curiosa.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
Estar como un gallo en paté.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
Bestia alegre, echada pace.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Fingir locura, es a veces cordura.
El cosechar y disponer de provisiones puede durar por largo tiempo.
Jamón empezado, cada cual le tira un tajo.
Dijo la sarten al cazo: "no te acerques que me tiznas".
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Mal ladra el perro, cuando ladra de miedo.
Quien mucho habla de sí mismo, mintiendo está con cinismo.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
La abeja, unas flores escoge y otras deja.
El agua es blanda y la piedra es dura; pero gota a gota, hace cavadura.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Dulce y vino, borracho fino.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
El enano ve gigantes por todas partes.
Como es la mujer, así es la casa.
En noche oscura y sin vela "churrias y dolor de muelas".
El gato de Mariramos halaga con la cola y araña con las manos.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
Quien lee y escribe no pide pan.
Carta cerrada, si no la abres no dice nada.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
El monte tiene ojo.
Cuanto más grande la cabeza, más fuerte la jaqueca.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.