Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Cojo con miedo, corre ligero.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Agua de bobos, que no llueve, y nos calamos todos.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
La oscuridad reina a los pies del faro.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
El burro al ratón le llamó orejón.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
El tiempo todo lo alcanza, a la corta o a la larga.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
Los patos marinos anuncian nieve.
Todo lo muy, es malo.
La cebolla engorda la polla.
A pesar de ser tan pollo, tengo más plumas que un gallo.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Bueno de asar, duro de pelar.
La crianza aleja la labranza.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Quisiera ser una lágrima para nacer en tus ojos, vivir en tus mejillas y morir en tus labios.
El fraile, la horca en el aire.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
En la forma de coger la sartén se conoce al cocinero.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
A tuertas ni a ciegas, ni afirmes ni niegues.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
Donde hay duda hay libertad.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
El que se pica, ajos come.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.