La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
No es la miel para la boca del asno.
Contra gustos no hay nada escrito.
Guay de gachas, a tal hora comidas y con punta de alfiler.
Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Más raro que perro verde
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
A mala leña un buen brazado.
Cacarear y no poner, bueno no es.
El beber es el placer, y el pagar es el pesar.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
El amor de lejos, es para los pendejos.
El que mucho duerme poco aprende.
El día que hayais envenenado el último río, abatido el último árbol, y asesinado el último animal, os dareis cuenta que el dinero no se puede comer.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
La Luna no es pan de horno
Por dinero baila el perro, y por pan si se lo dan.
Azote y mordedura, mientras duele dura.
La miel no se inventó para la boca del burro.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
La tradición y los platos se hicieron para romperse.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Inflama más la comida que las musas
La cascara guarda el palo.
La carrera de tonto se estudia pronto.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Se cree el bizco rey entre los ciegos.
A la madrastra, el nombre le basta.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Las abejas hacen la miel, y las moscas se la comen.
A gran prisa, gran vagar.
Ni cuatro caballos galopando pueden recuperar la palabra empeñada.
El dedo malo, se corta y se vota.
Mala señal es para la moza cuando la llaman señora.
Aquellos polvos traen estos lodos.
Saber refranes, poco cuesta y mucho vale.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Al mal amor, puñaladas.
A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.