Haya paz duradera y sea lo que Dios quiera.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Cada hombre deja sus huellas.
Quitar la leña debajo de la caldera.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Buena vida si refrenas tu ira.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
El que vive de favores, sirve a muchos señores.
Más groso que el Guelpa.
Detrás de un hombre capaz hay siempre otro hombre capaz.
La barriga llena da poca pena.
Vale pero millones de veces más la vida de un solo ser humano que todas las propiedades del hombre más rico de la Tierra.
Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
El que buen salto da, a sus pies se atiene.
Mientras vivamos en la ignorancia, seremos siempre los unos enemigos de los otros.
Nadie está obligado a lo imposible.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
Cuando Dios no quiere, los santos no pueden.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
La ocasión de pecar se debe siempre apartar y quitar.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
No hay hermosura sin gordura.
La larga visita la alegría quita.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Limando se consigue de una piedra una aguja
No le pidas peras al olmo.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
El que recibe todas las pedradas se pone el escudo.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
No preguntes que el tiempo te lo dirá, que no hay cosa más bonita que el saber sin preguntar.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Del viejo, el consejo; y del rico el remedio.
La enseñanza sin palabras y el beneficio de no actuar no tienen en el universo absolutamente nada que ver
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Miente tu por mi, y yo jurare por ti.
Para ser puta con chancletas, más vale estarse quieta.
El que llora su mal, no lo remedia
Dios dice ayúdate que yo te ayudaré.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
La esperanza mantiene.
Adonde no te llaman, no vayas.
Poca carne y mucha pluma, nada en suma.