Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
De mí y de todos te burlarás, pero de Dios no escaparás.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
La suerte nunca da, solo presta.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Es una pena ser viejo, pero no lo es todo el que quiere.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
A caballo corredor y hombre reñidor poco le dura el honor.
El necio dispara pronto sus dardos.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Como mi llamamiento es alto, las obligaciones que me incumben también son fuertes, y me temo que en mi gobierno pueda haber deficiencias
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Más vale libertad con pobreza, que prisión con riquezas.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Honra sin provecho la digo pecho.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
La fórmula del éxito es muy simple: haz tu mejor esfuerzo y acaso le agrade a la gente.
A nadie le parece poco lo que da, ni mucho lo que tiene.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Esposa mojada, esposa afortunada
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Hay más sabiduría escuchando que hablando.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Ser pobre y rico en un día, milagro es de santa Lotería.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Hacerse el ignorante para chupar manteca.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
El abismo lleva al abismo
Da Dios el frío conforme al vestido.
Dar es corazón, pedir es dolor
Quién dice la verdad nunca se equivoca.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
Echando a perder se aprende.