Después de la resaca viene la pleamar.
Los ladrones no pueden robar el amor, pero a menudo el amor vence ladrones
Ve despacio y no llegarás cansado.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Sube la escalera como viejo, y llegarás como joven.
A quien te deja en cuita, no lo quieras en trebejo.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
La muerte de un anciano es como una biblioteca que se quema.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
Antes de hacer nada consulta con la almohada.
A gran subida, gran caída.
Lo que en la leche se mama, en la mortaja se derrama.
Fortuna gira sobre una rueda, que nunca está queda.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
La mujer y la cabra es mala siendo seca y magra.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Buena muerte es buena suerte.
Vino y pan andar te harán.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.
Alabate pollo, que mañana te guisan.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
El que antes muere, antes lo entierran.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Mientras más se vive, más se aprende. Por eso había una vieja que nunca quería morirse.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
No sufras por calenturas ajenas.
Llegó el momento de la verdad.
A buena suela, mala pieza.
Las únicas cuerdas que producen libertad son aquellas de las que surge música.
Qué bueno era Dios para labrador.
El mejor escribano echa un borrón.
Agosto, frío el rostro.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
La jodienda no tiene enmienda.
La casa del jabonero es toda un resbaladero.
A caballo que se empaca, dale estaca.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
El que con su barriga se enoja, la tripa le queda floja.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Dios los cría y ellos solos se juntan.