La condición hace al ladrón.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Buena vida, arrugas tiene.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
Abogado de ricos, mal de pobres.
A la de tres va la vencida.
Cada panadero blasona de sus panes.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
A flores nuevas, afeite perdido.
Que Dios bendiga lo que caiga en la barriga.
El buen gallo, en todo gallinero canta.
Cuando el grillo canta, no hace falta la manta.
Eso pasa en las mejores familias.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Al ciego no le aprovecha pintura, color, espejo ni figura.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Hasta la muerte, todo es vida.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
No hay zurdo bueno.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
Lo que falta por hacer, es lo que no se ha intentado.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
La zarza da el fruto espinando y el ruin llorando.
Le puso el dedo en la llaga.
Con putas y bretones pocas razones.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Agua beba quien vino no tenga.
El tiempo es oro.
La muerte no anda en zancos.
No busques a la vez fortuna y mujer.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
La sardina y el huevo a dedo.
Perder es mucho ganar, si no has de volver a jugar.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Quien bien siembra, bien coge.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
A caballo comedor, cabestro corto.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Caballo cosquilloso no lo compres, aunque sea hermoso.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Al catarro, con el jarro.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.