El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Más pija que el Don Bosco.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Boca con boca se desboca.
Ni musa sin jarra, ni enamorado sin guitarra.
El interés dueño del mundo es.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Agarrando aunque sea fallo.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Hacerse el sueco.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
Donde aprietan, no chorrea.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
Casa de mantener, castillo de defender.
Al mal amor, puñaladas.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Donde se está bien nunca se muere
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Cuándo del pie, cuándo de la oreja, a mi marido nunca le falta queja.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
El buen enero, frío y seco.
Para su casa no hay burro flojo.
El pan es freno del vino.
Tarde piaste pajarito.
El que quiera/e la col, quiera las hojas de alrededor.
Esta lloviendo sobremojado
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Fingir no es mentir.
Aquéllos que llegan antes al río encuentran el agua más limpia.
Mañana de niebla, tarde de paseo.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
Una van de cal y otra van de arena.
Las migas son también pan.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
Antes de casar, ten casa en que morar, tierras en que labrar y viñas en que podar.
Al pan, pan. Al vino, vino.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
El que vive en una casa de cristal no debe tirar piedras.
El que la deba, que la pague.
En este mundo traidor, de cagar nadie se escapa: caga el rico caga el rey, caga el obispo y el Papa.