Abundancia y soberbia andan en pareja.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Pobre pero honrado.
La ignorancia es madre de la admiración.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
La franqueza no es agravio, ni ser sincero es resabio.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
No te guíes por mi apariencia, soy más ingenuo de lo que parezco.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
La verguenza es último que se piedre.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Hablar de virtud es poco; practicarla es el todo.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
La bondad, quien la tiene la da.
En el medio está la virtud.
La prudencia nunca yerra.
Bendito aquel que, no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrarnoslo con sus palabras.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
La honestidad es un vestido de oro
Ni la humildad de los pescadores ni el cinismo de los mercaderes empañaran la pureza de las perlas.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Proverbios 3:3-4
Muestra gran respeto por tu semejante.
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
El trabajo ennoblece.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.