Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Codicia mala, el saco rompe.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Donde se quita y no se pon, se llega pronto al hondón.
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Muchas manos en un plato causan arrebato.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Le debe a cada santo una vela.
Cada uno es maestro en su oficio.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
La amistad es como la piel seca de la banana: si se tira de ella se rompe, si se hace lo contrario las fibras se separan
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Variante: A buen hambre, no hay mal pan.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Comida gustosa: un poquito de cada cosa.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Sábado sabadete, camisa nueva y polvete.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
La fantasía es la droga de la mente
Quien convida al cantinero, o está borracho o no tiene dinero.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Dios nos libre del incendio en una casa vieja.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
No hay como la mama de uno, que da dos platos por uno.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
Ballesta de amigo, recia de armar y floja de tiro.
El mandar no admite par.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Para que no se espante el borrico por delante.