Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Ceño y enseño de mal hijo hace bueno.
No hay balanza tan recta que algún tiempo no se tuerza.
Con pan, vino y queso, no hay camino tieso.
Quien nada guardó, nada encontró.
A cama chica, echarse en medio.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
No hay viejo que no haya sido valiente, ni vieja que no haya tenido sus veinte.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Cuando te sientes a comer, los codos en la mesa no has de poner.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Con vil dinero, tendrás vela y candelero; sin dinero vil, ni candil.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Hasta la hormiguilla tiene su colerilla.
Amor es demencia, y su médico, la ausencia.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
La amistad que nace del amor es mejor que el amor mismo
Se las sabe por libro
Mientras mis mentiras cuento, no me parece que miento.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Mujer precavida vale por dos.
Mejor solo que mal acompañao.
El francés no es de natura si no prende al que se asegura.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Al perro muerto, échale del huerto.
No estará muy triste, quien de rojo viste.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
Nadie le da vela en este entierro.
Al buen pagador no le duelen prendas.
Dar y tejer es buen saber.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Ni es carne, ni es pecao.
La necesidad carece de ley.
Buena fama merece quien por su patria muere.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
La razón la tiene Sansón.