Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Llueve sobre mojado.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Tienes menos futuro que el Papa en una mezquita.
Copas son triunfos.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Hombre viejo no necesita consejo.
El que ve el cielo en el agua ve los peces en los árboles.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Aunque brille el sol no dejes la capa en casa.
Más vale mala suerte y buena muerte que buena suerte y mala muerte.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Carta echada, no puede ser retirada.
Hay veces que el pato nada, y hay veces que ni agua tiene.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
Más grande que el apetito, el ojo que mide el frito.
De tus herederos, sé tu el primero.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Ayer entró en la iglesia, y hoy se quiere alzar con toda ella.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
El aragonés fino después de comer tiene frío.
A la lengua y la serpiente hay que temerles.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Te gires como te gires, tu culo sigue atrás.
Después del crepúsculo, los gusanos de luz piensan: ¡nosotros hemos iluminado el mundo!.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
¿Qué mayor desconsuelo que mucho peine y poco pelo?.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Caballo que vuela, no necesita espuela.
Casa vieja todo es goteras.
Mal de rico, poco mal y mucho trapico.
No está toda la belleza, por fuera de la cabeza.
De dos que pleitan, otros se aprovechan.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Atrás viene quien las endereza.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Estoy como gallo en corral ajeno
Al acebuche no hay quien le luche.
Pueblo chiquito, campana grande.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
El día nunca retrocede de nuevo.