El vino abre el camino.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
El harto no se acuerda del ayuno.
No caben dos pies en un zapato.
Acuéstate como la gallina y levántate como el marrano y vivirás siempre sano.
Más puede diligencia que ciencia.
Al amor lo pintan ciego y con alas, ciego para no ver los obstáculos, con alas para salvarlos.
Una verdad dicha antes de tiempo es muy peligrosa.
La caca, limpiarla en casa, y no sacarla a la plaza.
No puedes poner maíz en una canasta con huecos.
El amor verdadero entra por el agujero.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
Sin el oro y la plata, todo es patarata.
El alma está no donde vive sino donde ama.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Uno de los mayores placeres de la vida es hacer aquello que los demás dicen que no podemos hacer.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Como es el mesón, así los huéspedes son.
Siempre hay dos versiones de una misma historia. Procura escuchar las dos.
El amor es el premio del amor
Hasta los animales cuidan sus crías.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
A la vejez, dinero y mujer.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Las espinacas son la escoba del estómago.
Malo por malo, mi mujer es buena.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Todo lo que somos es el resultado de lo que hemos pensado; está fundado en nuestros pensamientos y está hecho de nuestros pensamientos.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Revuelto el trigo con la cebada, no vale nada.
Sobre mojado llueve, y sobre seco a veces.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
Las ratas son las primeras en abandonar el barco.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
Nadie conoce la olla como el cucharón.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.