Se cree el bizco rey entre los ciegos.
Por la caridad entró la peste.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
Para quien no sabe a dónde quiere ir, todos los caminos sirven.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Nunca llovió que no se despejara.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
Vive tu vida y no la de los demás.
El dueño de la casa sabe donde gotea su tejado.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Sin trabajo no hay recompensa.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
Fácil es criticar y difícil obrar.
La sal no dice de sí misma que es salada.
No fío, porque pierdo lo mío.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
Lengua malvada corta más que espada.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
La caca, callarla, limpiarla o taparla.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
El cebo es el que engaña, no la caña.
El mal hablar es semilla del mal obrar.
Un pato inexperto zambulle la cola primero.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Cada cual es dueño de su miedo.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
El buey tira del arado, más no de su agrado.
La muerte es imprevisible.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Desde pequeñito se endereza el arbolito.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Lo barato es caro cuando no es necesario.
Quien compra ha de tener cien ojos; a quien vende le basta uno solo.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
El muerto se asusta del degollado.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
El mejor sol es el que calienta hoy
A las penas y al catarro, hay que darles con el jarro.
No des el grito de triunfo antes de salir del bosque.
Quien va a la feria, lo cuenta a su manera.
El pan ya comido enseguida se olvida.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
No hay que buscar al ahogado rió arriba.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.