Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
Si vas a creer todo lo que lees, mejor no leas.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
El que manda, no va.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
La alegría alarga la vida.
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
Hacer como vaca y cubrir como gata.
La basura se deja solo a quienes trabajan con ella.
A la mujer casada, no le des de la barba.
Qué satisfacción estar enamorado
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
El árbol permanece aunque desaparezca la mano que lo ha plantado.
Fue por lana y salió trasquilado.
De mala ropa no sale un buen traje.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Apostar por necesidad, perder por obligación.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
El mal para quien lo fuere a buscar.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
Vida que es una mierda poco importa que se pierda.
Quien bien conoce el camino, llega sano a su destino.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Cada puerta va bien en su quicio, y cada uno en su oficio.
Al pie del monte, se ahúma el capote.
A pan duro, diente agudo.
Querer sanar es media salud.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.