Mujer refranes, muller puñetera.
Siempre es mejor el camino más corto.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
Educación y pesetas, educación completa.
A cada cajón, su aldabón.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Más vale media mierda que mierda entera.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
No gastes pólvora en gallinazos.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
El agua tiene babosas.
Más vale loco que necio.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Cada cual en su corral.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Hay que darle al niño malo, más amor y menos palo.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Luce y reluce el buen vino, en buen vaso cristalino.
No puede el hombre huir la fortuna que le ha de venir.
Quien escribe mucho desvaría
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
El lobo no teme al perro pastor, sino a su collar de clavos.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Cuando el toro desconoce el tintineo del cencerro de su rebaño se pierde.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Nunca faltan rogadores para mitigar las penas.
Saber uno los bueyes con que ara.
En la casa que no hay de comer, todos lloran y saben porqué.
La cabra siempre tira al monte.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
El amor es una hierba espontánea
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Por su pico, se pierde el pajarico.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
No quieras tapar el sol con un dedo.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.