Lo que haces, encuentras.
No está Dios en higueras que oiga a putas y a viejas.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
Ignorante malo, mucho daño hace.
Mientras hay alma, hay esperanza.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Las mujeres quieren ser rogadas.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Del mirar nace el amar y del no ver el olvidar.
Alegría y desgracia no son eternas
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Dar una de cal y otra de arena.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
Despacio voy, porque de prisa estoy.
Hacer de una pulga un elefante.
El asno no quiere espuela, sino vara con aguijón que le duela.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Agua fresca la da el jarro, no de plata sino de barro.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Pastelero a tus pasteles.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
De bajada todos los santos ayudan
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
El que vende siempre se arrepiente el que compra nunca.
El que aguanta lo más, aguanta lo menos.
Gran tocado y chico recado.
El corazón es el primero que vive y el último que muere
Predicar en desierto sería gran desacierto.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
El enano ve gigantes por todas partes.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
La esperanza es la última en morir.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.