Honor a quien honor merece.
La necesidad al menesteroso le obliga a ser mentiroso.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
Cada ollero alaba su puchero.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
El mejor premio es merecerlo.
Da mucho si tienes mucho, poco si tienes poco, porque la limosna rescata los pecados.
Debajo de una manta, ni la fea te espanta.
Antes muerte que vergüenza.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Buena condición vale más que discreción.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Es hombre honrado el que es todo lo que hay que ser para no morir ahorcado.
Que dulce queda la mano al que da.
Ni la pobreza obliga a nadie a robar, ni la riqueza lo evita.
Quien escurre el bulto, se evita el insulto.
La más cauta es tenida por más casta.
El que evita la tentación, evita el pecado.
El que mucho ofrece, poco da.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Mucho saber, menos ignorar es.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Fraile convidado echa el paso largo.
A gran pecado, gran misericordia.
El saber no ocupa lugar, la ignorancia tampoco.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
No hay montaña sin niebla, de la misma forma que no hay hombre de mérito sin calumnias.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Ama y serás amado: teme a Dios y serás honrado.
De sabios es cambiar de parecer.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
No te asombres por poca cosa.
Poco dinero, poco sermón.
Si el trabajo dignifica, ser digno nada significa.
La pobreza no es vicio; pero es un inconveniente.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.