El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
El ser humano es bueno cuando hace mejores a los otros.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Hombre cortés, de todos estimado es.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
La tristeza es como un vestido rasgado: hay que dejarlo en casa.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Si hay miseria, que no se note
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
La mentira es justa cuando, por hacer bien, la verdad se oculta.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
No hay que reírse de la felicidad
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
No creas jamás que tu enemigo es débil.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Cuando no aprovecha la fuerza, sirva la maña y la cautela.
Engañosa es la gracia, y vana la hermosura.
Muchos pocos hacen un mucho.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
El que nada tiene, nada vale.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Para enseñar a los demás, primero has de hacer tú algo muy duro: has de enderezarte a ti mismo.