Jamón y porrón, hacen buena reunión.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Hacer del san benito gala.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
¡Cuántas te tendrán envidia!.
Si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Variante: A Dios se dejan las cosas, cuando remedio no tienen.
¡En San Antonio, rayos y truenos!
Bien está lo que bien acaba.
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Harto da quien da lo que tiene.
Mal es sufrir, pero sufrirlo mal es mayor mal.
La casa es necesaria, para el rico y para el paria.
Uno nunca sabe lo que tiene hasta que lo pierde.
Los enamorados, no ven a los lados.
Encontrar al perro en la olla
Quien no valora la vida, no se la merece.
El que es pendejo ni de dios goza.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Esto es pan comido.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Ve tu camino para no tropezar.
Para abaratar la vida, producir mucha comida.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Amor nuevo, olvida el primero.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Con salchichón, siempre es ocasión.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Conquista el amor solo aquel que huye
Dan darán, dicen las campanas.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Caballo que ama al dueño hasta respira como el.
Cada día tiene su refrán y su afán.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
No puedes evitar que el pájaro de la tristeza vuele sobre tu cabeza, pero sí puedes evitar que anide en tu cabellera.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
Cuando Abril se marcha lloviendo, Mayo viene riendo.
Bueno es ser lo que se quiere parecer.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
Solo una puerta no abre el martillo de oro: la puerta del cielo.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Si consigues encontrar a un amigo leal y quieres que te sea útil, ábrele tu corazón, mándale regalos y viaja a menudo a verle.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Sin virtud poco vale la salud.