Mantente cerca del Gran Espíritu.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Perro flaco soñando con longaniza.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Las grandes obras de las instituciones las sueñan los santos locos, las realizan los luchadores natos, las aprovechan los felices cuerdos y las critican los inútiles crónicos.
Los hombres positivos son lo que más errores cometen.
Bolsillo vacío, trapo le digo.
Mulas y amigos faltan en los peligro.
Todo lo muy, es malo.
la ropa son alas.
Anda caliente, come poco, bebe asaz, y vivirás.
Donde hay obras, hay sobras.
Agua vertida, mujer parida.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Cántaro roto para tiesto vale.
Si los tontos volaran, su número cubriría el sol.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
Bolsillo lleno no tiene dueño.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Quien está presente sigue viviendo; quien se ausenta lo tienen por muerto.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Por la plata baila el mono.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Daño es ser engañado una vez, dos, necedad es.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Cada cual ha de llevar su carga.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
La liebre es de quien la levanta, el conejo de quien lo mata.
El hombre recurre a la verdad solo cuando anda corto de mentiras
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.
Más ordinario que un sicario en un burro.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
A los desgraciados les salen gusanos en la sal
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
El sabio calla, el tonto otorga.
Adelante con los faroles.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Primero comer, que ser cristiano.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Para creer hay que querer creer