Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
La justicia cojea, pero llega.
Da y ten, y harás bien.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
A la cama no te irás sin saber algo más.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
No dejes que el ayer consuma demasiado tiempo del hoy
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Corre más una loca en chanclas.
Se las sabe por libro
Heladas de enero, nieves de febrero, llovizna de marzo; lluvias de abril; aires de mayo, sacan hermoso el año.
Con bondad se adquiere autoridad.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Al dedo malo, todo se le pega.
Canta el grillo, canta la rana, lo que no se haga hoy, se hará mañana.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
Donde no hay mujer, hay que buscarla, y donde la hay, matarla.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
La amistad termina donde la desconfianza empieza.
Busca la respuesta en el mismo lugar de donde vino la pregunta
Nada sabe su violín y todos los sones toca
La naturaleza proveerá.
No hay mañana que deje de convertirse en ayer.
Si el pimentonero se acerca a tu casa, la nieve baja.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
No hay que buscarle tres pies al gato.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
El hombre discreto saca mayores ventajas de sus enemigos que un tonto de sus amigos.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
El queso pesado, y el pan liviano.
Casa sin mujer no es lo que debe ser.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
La mujer rogada y la olla reposada.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Tirar la casa por la ventana.
Redondear la arepa.
La muerte, al pobre no se atreve.