Es bien hermosa la que es virtuosa.
Cara más fea, la alegría la hermosea.
La persona que es curiosa tiene un refrán para cada cosa.
Si buscas una mano que te ayude, búscala al final de tu brazo.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
La trasquilá, buena o mala, a los cuatro días iguala.
El doctor, a los malos desespera y a los buenos consuela.
Amor hecho a la fuerza no vale nada
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
Cosa cumplida, solo en la otra vida.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
En el amor como en los sueños no hay nada imposible
La aguja viste a los demás y permanece desnuda.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
El otoño de lo bello, es bello.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
Quien es feliz habla poco
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Cuatro ojos ven más que dos.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
A más edad, más conocemos del mundo la falsedad
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
Ni miento ni me arrepiento.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Pasear llevando sobre los hombros una carga
Creer a pie juntillas.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Bien ora quien bien obra.
Los extremos se tocan.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
El oficio quita el vicio.
No hace plata quien más suda, si la suerte no le ayuda.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
No fío, porque pierdo lo mío.
Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Quien da el consejo, da el tostón.
A la cena y a la cama, solo una vez se llama.
La que tiene cara honrada, no encuentra puerta cerrada.