Remo corto, barca pequeña.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
La libertad abstracta, como las demás abstracciones, no se puede encontrar
La esperanza es la última en morir.
Un libro es como un jardín en el bolsillo.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
El oficio hace maestro.
La ayuda del niño es poca, pero la que no la aprovecha es tonta
Alegría amagada, candela apagada.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Más vale haberlo perdido, que nunca haberlo tenido.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
¿Quien me llama puta sino quien me ayuda?.
A la bota, darla el beso después del queso.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
El que avisa no es traidor.
Una manzana roja invita piedras.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
El llanto es el privilegio del hombre.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
A quien mucho tiene, más le viene.
Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
El vivo a señas y el tonto a palos.
La prudencia nunca yerra.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Con la muerte todo se acaba.
Quien no ama no vive
Dios nos coja confesados.
Quien te ha visto y quien te ve.
A falta de corazón, buenas las piernas son.
Honra sin provecho la digo pecho.