La libertad es un pan bien cocido
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Todo lo quiero: consejo y conejo.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
El placer es víspera del pesar.
La pasión embellece lo feo
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Quien hizo una...hace dos
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Haz favores y harás traidores.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
El que bien ama, tarde olvida.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
El tiempo es oro y el que lo pierde tonto.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
El vino es la teta del viejo.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
A palabras necias, bofetones.
El amor y la fe, en las obras se ve.
El amor deja ver las rosas y no las espinas
De señora a señora, empanadas y no ollas.
El amor vive en presencia y muere en ausencia.
El buen vino, de sí propio es padrino.
Dale lo suyo al tiempo, pero sin perder el tiempo.
Conozco al viajero, por las maletas.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Te conozco, pajarito.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
La fortuna al temeroso desprecia y al osado ayuda.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
La honestidad es un vestido de oro
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Donde no hay celos no hay amor.
El matrimonio es el único error que no debemos dejar de cometer.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Demasiada alegría es dolorosa