Son más los días que las alegrías.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.
Dios al humilde levanta y al orgulloso quebranta.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
De pies a cabeza.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
El que quiera honra, que la gane.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
El comer no admite espera, el pagar, la que se quiera.
Tras la fortuna guía el favor.
El buen cirujano. opera temprano.
En la paz y en la guerra, el que matan muerto queda.
El empezar es el comienzo del acabar.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
A golpe dado no hay quite.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Lo que para ti no quieres, para otro no desees.
Domingo, domingo, día de pingo.
Con arte y con engaño se vive la mitad del año y con engaño arte se vive la otra parte.
Adonde no te llaman, no vayas.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
A espalda vuelta, no hay respuesta.
Mi secreto, en mi pecho.
Nadie bien ha valorado, lo que nada le ha costado.
Diablo te hiciste porque padre no tuviste.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
El alma está no donde vive sino donde ama.
Hoy que puedo lo haré; que mañana, no sé si podré.
La oprtunidad la pintan calva.
Cual el derrotero, tal el paradero.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
El amor mueve montaña.
En casa del albañil, goteras mil.
Si te hace caricias el que no te las acostumbra a hacer, o te quiere engañar o te ha menester.
Me hizo sudar la gota gorda.
Vale más saber que tener.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Quien con los perros se trata, aprende hasta alzar la pata.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas