Con chatos, poco o ningún trato.
El último que se pierde es la esperanza.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
Mujeres y aves, todas poner saben: ésta poñen huevos, y aquellas poñen cuerno.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
El que no ayuda, estorba.
La liebre, lo que en arenal gana, lo pierde en el agua.
Cuentas claras, amistades largas.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Canas y dientes, son accidentes; arrastrar los pies, eso sí es vejez.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Un pie calzado y otro descalzo
La cana engaña, el diente miente pero arrastrar los pies eso si que es vejez.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
El miedo guarda la viña.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Moza de Burgos, tetas y culo.
Es más importante la creatividad que la inteligencia.
Lo que dice el panadero, siempre es verdadero.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
El tiempo todo lo pone a prueba.
El pequeño can levanta la liebre y el grande la prende.
El Sil lleva el agua y el Miño la fama.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Quien poda en Mayo y alza en Agosto, ni coge pan ni mosto.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
El dinero es igual al estiércol, solo sirve para estar esparcido.
A tal puta, tal rufián.
El tiempo todo lo amansa.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Dan limosna muertos los que vivos no la dieron.
No es lo mismo uno en su tierra, que en tierra ajena.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
A la gallina apriétale el puño y apretarte va el culo.
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Abeja muerta, ni miel, ni cera.