Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Hechos son amores y no buenas razones.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Lo que unos inventan, los otros lo aumentan.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Amor y vino, sin desatino.
Atáscate, que hay lodo.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
El comer, es maestro del beber.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Haz como la campana, que tañe y calla.
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
O errar o quitar el banco.
La justicia no corre, pero atrapa.
Hay que leerle la cartilla.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Algo tendrá el queso, pa' venderlo al peso.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
El buen mosto sale al rostro.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Cada cosa a su tiempo, los nabos en Adviento y las cerezas en habiendo.
Nada tiene al que nada le basta.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Primero, pensar y después, hablar.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
El que tiene lengua a Roma va.
Más vale la seguridad, que la policía.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
La mujer y la escopeta, en casa déjalas quietas.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
El ama brava, es llave de su casa.
Ni un dedo hace mano, ni una golondrina verano.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Más ordinario que una monja en guayos.
La viuda que se arrebola, por mi fe que no duerme sola.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
El comer y el cagar, con reposo se han de tomar.