Paciencia piojo que la noche es larga.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
En casa del capellán, no falta nunca el pan.
Abrojos, abren ojos.
Lo difícil es tener, si no sabes mantener.
Hablar bien y hacer bien terminan con la misma letra; hablar bien es bueno, pero hacer bien es mejor.
Saber poco obliga a mucho.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
A la chita callando, hay quien se va aprovechando.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Hijo fuiste, padre serás, como lo hiciste así te harán.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Donde manda el amo se ata la burra.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Mujer ventana, poco costura.
Donde hay cariño, allí va el niño.
La caridad empieza por casa.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Casa de Dios, casa de tos.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Dios castiga sin dar voces.
La remilgada de Jurquillo, que lavaba los huevos para freírlos.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
El que fía, salió a cobrar.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
La buena lavandera, su camisa la primera.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Hablar con boca prestada, sabe bien y no cuesta nada.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Busca una mujer que sepa guisar y coser; y si bien lo quieres pasar, que más que coser sepa guisar.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
El demonio no duerme.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
A mucho vino, poco tino.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Llave puesta, puerta abierta.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Del ahorro viene la posesión.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Aprendiz de todo, oficial de nada.