La mujer como la vaca, se busca por la raza.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Cada uno reniega de su oficio, pero no de su vicio.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
La caza y los negocios quieren porfía.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Invierno seco y verano mojado, para el que labra malhadado.
Y vuelta la burra al trigo.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Hacer bien donde no es agradecido es bien perdido.
De casas y de potros que lo hagan otros.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
Refrán es, verdadero, que quien sirve más, vale menos.
En casa del herrero, martillo de palo.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Aquí, lo único que importa es el cash.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
De comerciar a robar, poco va.
El que da dinero manda y el que no de pendejo anda.
A jugar y perder, pagar y callar.
Se toca con los ojos y se mira con las manos.
Al que da y quita le sale una jorobita.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Aprendiz de muchos oficios, maestro de maldita cosa.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Para quien es mi hija, basta mi yerno.
Antes es la obligación que la devoción.
Obra de portal, dura poco y parece mal.
Hay tres cosas que se tienen que hacer en la vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro.
Las manos en la rueca, y los ojos en la puerta.
La mujer y la gallina, hasta casa de la vecina.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
¿Qué hemos de hacer?. Descansar y tornar a beber.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.