Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
El que mucho habla, mucho yerra.
Despacito y buena letra.
El malo mundo está y peor se pondrá.
Mujer con toca, dos veces si.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Entre Pinto y Valdemoro. (Frase utilizada en España para a alguien que duda).
El joven conoce las reglas pero el viejo las excepciones.
A bien obrar, bien pagar.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Siempre es mejor el camino más corto.
El hablar mismo idioma.
A medida del santo son las cortinas.
El jornal entra por la puerta, y se va por la chimenea.
Donde lo hay, se gasta.
La lluvia solo es un problema si no te quieres mojar.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
La amistad entre los hombres que se estiman es como la luna nueva que crece a medida que pasan las noches
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
A quien me diga que nunca mintió, que al decirlo miente lo digo yo.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
El melón en ayunas es oro; al mediodía, plata; y por la noche, mata.
Da y ten, y harás bien.
Juicios tengas, y los ganes.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Lo ordenado en el cielo, por fuerza se ha de cumplir en el suelo.
Que el agua es mejor que el vino, lo dice solo el pollino.
Malo vendrá que bueno me hará.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
Ante la duda, la más madura.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Hasta que el cuerpo aguante.
Hasta ajustar, regatear.
Tanto tienes, cuánto vales.
Los ojos son el espejo del alma.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Siempre ayuda la verdad.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Sin viento no hay oleaje.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.