Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
A perro viejo no cuz cuz.
Dios nos da nueces, pero no las casca.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
El que a Cristo se mete termina crucificado.
En la amistad, quien más da, menos recibe
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Sabio en latín y tonto en castellano.
El llanto es el privilegio del hombre.
No solo de pan vive el hombre.
Quien mocos envía, babas espera.
Al pan, pan. Al vino, vino.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
El muerto cuando lo cargan se hace el pesado.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Tan sano es el trabajo, como en la sopa el ajo.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Toda religión debe ser tolerada porque todo hombre debe llegar al cielo por su propio camino
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Fruto vedado el más deseado.
Por San Clemente, alza la tierra y tapa la simiente.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Mas vale tener un amigo, que un saco de reales.
El que tiene buba, ése la estruja.
El que porfía mata venado.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
El que más madrugo, un talego se encontró.
Más honran buenos vestidos que buenos apellidos.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.
Agua del pozo y mujer desnuda, echan al hombre a la sepultura.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
La mujer tiene que arreglarse, la joven para agradar y la vieja para no espantar.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
El viejo quiere más vivir, para más ver y oír.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Arma de Dios es Cristo.
Hay que ser puerco pero no trompudo.