A candil muerto, todo es prieto.
Robles y pinos, todos son primos.
Hombre canoso, hombre hermoso.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Pedir las perlas de la virgen.
La necesidad hace parir hijos machos.
El Dios desea el respeto del pobre más que la honra del encumbrado.
Asi joven supiera y el viejo pudiera.
El de las piedras hace pan.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Quien hizo el cohombro que lo lleve al hombro.
En arca abierta, el justo peca.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
Caga el Rey, caga el Papa y en este mundo de mierda de cagar nadie se escapa.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Ama profunda y apasionadamente.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
El que se fue y regreso, su nido ocupado hallo.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
El buen vecino, arregla el camino.
Jodido pero contento.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El que es buen juez por su casa empieza.
Por San Pedro, saca el ajo y planta el puerro.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Atente al santo y no le reces.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
El que trae , lleva.
Donde manda el amo se ata la burra.
Casa no hará, quien hijos no ha.
El que se casa, por todo pasa.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Al potro que le alabe otro.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
El que guarda siempre encuentra.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
Cada altar tiene su cruz.
Entre hermano y hermano, no metas la mano.
El casado por amor vive vida con dolor.