Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
La fantasía es la droga de la mente
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Conquistada la madre, segura está la hija.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Más querría un dinero que ser artero.
Agua corriente, agua inocente.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
No hay madre como la de uno mismo.
Todos los caminos conducen a roma.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
De la mano a la boca se pierde la sopa.
La abundancia mata la gana.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Quien nada pide, nada recibe.
La alegría da miedo
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
Nadie da nada a cambio de nada.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
De la continua lección nace la ciencia.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
Quien calladamente arde, más se quema.
Con azúcar o miel, todo sale bien.
la ropa son alas.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
En la variedad está el gusto.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.