La dicha de la fea, la hermosa la desea.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Querer matar dos moscas de un golpe
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Las flores son para los muertos.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
A la cama no te irás sin saber algo más.
Toda flor quiere ser fruto.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
La falta del amigo hase de conocer, no aborrecer.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Pan con queso sabe a beso.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Cuando la intempladez llama, fiebre amenaza.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
El valor, la buena conducta y la perseverancia conquistan a todo lo que se les pone por delante.
De hijos y de bienes, la casa llenes.
El mejor adorno es, la modesta sencillez.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Aunque éstas obligado a amar a tu enemigo, no estás obligado a poner una espada en sus manos.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
Amistad de juerga no dura nada.
Un viejo amigo es una eterna novedad
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
La mejor suegra, la muerta.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
La vida es grata, a quien bien la acata.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
La madurez solo se vive una vez.
Hasta la muerte, todo es vida.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
A la mujer casada, el marido le basta.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
La muerte regalos no prende.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
La necesidad hace maestros.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Deja al menos un huevo en el nido
La curiosidad anda en busca de novedad.