Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
El dinero no es Dios; pero hace milagros.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Más ordinario que una vaca con pedal.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Refran de los abuelos es probado y verdadero.
Harina mala, mal pan amasa.
Bendita sea el agua, por sana y por barata.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Pan con pan comida de tontos.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
A un traidor, dos alevosos.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Los hijos son la riqueza del pobre.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
Para un madrugador, uno que no duerma.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
La casa quemada, acudir con el agua.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Hay desgracias con suerte.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
Guárdate del amor que te mira los bolsillos
Si has de andar en harapos, al menos que sean harapos limpios.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
No somos ríos, para no volver atrás.
Está comiendo zacate el burro.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Preguntando se llega a Roma.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Todo lo que me gusta es pecado o engorda.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Anda a chinga a otro lado mejor..
Roma, acuerdos y locos doma.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Burro amarrado, leña segura.
Cumplidos entre soldados son excusados.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Cada uno hace llegar a la brasa la sardina que ha de asar.
Costumbre mala, desterrarla.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Confesión obligada, no vale nada.