Abriga bien el pellejo si quieres llegar a viejo.
Para las salchicas demasiado largas, el remedio es sencillo.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
En el refugio del otro vive cada uno
Buey viejo, lleva el surco derecho.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Bueno es el rigor; pero la misericordia es mejor.
Bien se está San Pedro en Roma, aunque no coma.
A viña vieja, amo nuevo.
El ruin calzado sube a los cascos.
Aceite, hierro y sal, mercaduría real.
Más feliz que marica con dos culos.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
Pereza, llave de pobreza.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
Médicos y abogados, Dios nos libre del más afamado.
Tarde piaste pajarito.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Cague la espina quien se comió la sardina.
Donde hubo pan migajas quedan.
Después de un gustazo, un trancazo.
Quien lo hereda no lo hurta.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Hablar con lengua de plata.
El oficio de aguador se aprende al primer viaje.
El que no arriesga, no pasa el río.
Con los descuidados, medran los abogados.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Yo no lo entiendo, que tanta gente de bonete dónde mete.
Gaviotas en el huerto, temporal en el puerto.
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
El que se va para Aguadilla pierde su silla. Y el que de Aguadilla viene su silla tiene.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
A donde va la gente, va Vicente.
El muy sano, de la primera se va al camposanto.
De suerte contentos, uno de cientos.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Sayo que otro suda, poco dura.
Ocurre en las mejores familias.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Compañía de dos, compañía de Dios.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.